Martes, 29 de marzo de 2011

Silvina-y-Daniel

Existen innumerables relatos sobre los padecimientos de los trabajadores en la extensa l?nea cronol?gica de la historia de la humanidad. El hombre desde que ha comprendido que ?ganarse el pan? implica hacerlo con el sudor de su frente, ha ideado la forma de hacerlo sin que sea su fuerza y sudor el que le d? ganancias, que mejor que sea el otro el que trabaje y sude por m?, han pensado muchos en la historia, y as? nacieron las primeras comunidades, donde sus l?deres contaban con ciertos privilegios, uno de los primeros, el de no tener que trabajar, en Grecia, los ?pensadores? eran mantenidos por el resto de la sociedad que no estaba inclu?da en la toma de decisiones, pero s?, deb?an aportar para el mantenimiento de los ?pensadores?.

Con los a?os llegar?a el concepto de clases, pero bajo el nombre que se le quiera dar lo concreto es que siempre existieron los que fomentan la divisi?n de clases y obviamente, la diferenciaci?n en las tareas entre unos y otros, as? como las retribuciones econ?micas para unos y otros.

Esa diferencia de clase, implica diferencias en la educaci?n y por ende una disparidad en las oportunidades. Esto se traduce en menores posibilidades de ingreso en el mundo laboral, menores posibilidades de ingreso en la administraci?n p?blica, menores contactos para acceder a la salud, a la justicia, y un extenso etc., que no tiene sentido describir porque se vive en el d?a a d?a.

As? de desprotegidos estamos todos aquellos que no formamos parte de esa elite nacional, quienes en su mayor?a poco de honorable tienen sus antepasados.

Por lo expuesto y siguiendo una l?nea editorial coherente con lo que consideramos nuestra obligaci?n de informar a los ciudadanos y brindarles un asesoramiento t?cnico, es que vamos a tratar de como dice el refr?n, ?ser fiscales del Poder y abogado del d?bil?.

EL CASO SILVINA PENCO Y DANIEL CICHELLO

El caso de los dos trabajadores Silvina y Daniel, es uno m?s de los tantos casos que no se resuelven de forma coherente en la Justicia, pero es tambi?n un caso particular y ?nico. Por un lado, trabajaron por m?s de 15 a?os bajo las ?rdenes del fallecido economista y periodista Julio Ramos, quien fuera due?o y fundador del medio period?stico. Obviamente que sus salarios eran pagados por el diario, y a pesar de lo que desde el medio se le reclamara al Estado, el diario ten?a a varios empleados en negro y a otros con una relaci?n laboral encubierta oblig?ndolos a facturar o terminar la vinculaci?n, el colmo de esto era cuando a ese mismo trabajador adem?s se lo extorsionaba con las facturaciones. As?, Julio Ramos construyo un imperio de poder, el diario le permiti? vincularse con jueces, abogados, pol?ticos, empresarios y la cr?me local.

En el audio y el video que acompa?a esta nota escucharemos a los damnificados resumir su triste historia, una historia que los tiene a ellos y a su peque?o hijo como v?ctimas de una justicia que prioriza a las empresas por sobre los derechos de los trabajadores.

Quiz?s quienes no hayan tenido que enfrentar un juicio laboral no comprendan el desgaste an?mico que implican las demandas laborales, se debe luchar contra empresas que han ido mejorando sus sectores legales y desde el principio le hacen la vida imposible a los demandantes, suelen apelar a estudios jur?dicos que posean vinculaciones o contactos en los juzgados y de ?ltima se buscan operadores judiciales que por una suma de dinero prometen revertir cualquier sentencia por m?s fundamento que esta posea, es decir, los caminos se van cerrando para el solitario trabajador despedido, que muchas veces es tentado con un mal arreglo, conociendo que las causas laborales pueden tener estos finales donde lo pretendido y lo correspondido se evapora.

El expediente laboral en cuesti?n se encuentra caratulado como ?Penco Silvina Estrella y Gustavo Daniel Cichello C/ Editorial AMFIN S.A. y otros S/ Despido?, N? 15.484/2007, en el mismo se encuentra ampliamente documentada la demanda, con los testimonios de los testigos de la parte demandante y los propuestos por la demandada que no hicieron m?s que ratificar la condici?n de empleados de Silvina y Daniel, siempre a las ?rdenes de Julio Ramos, ya que ambos formaban parte del proyecto personal del presidente del diario y era una fuerte apuesta a tener un canal de televisi?n, mientras tanto, el estudio propio de grabaci?n y edici?n de video era algo ?til para sus intereses personales y para algunos negocios que pod?a sumar el medio.

Tan importante era ese estudio para Julio Ramos, que lo ten?a muy cerca de su despacho privado, y los materiales tanto personales como period?sticos, solo se los confiaba a Daniel Cichello.

Por ese estudio pasaron varios periodistas, pol?ticos y hasta sindicalistas, en ese estudio se film? el programa que un fallecido dirigente sindical le financiaba a su esposa, la cual dicen sol?a hablar m?s de la cuenta al respecto de los ingresos de su marido, una constante en ese estudio donde muchos de esos secretos eran guardados por Ramos, al igual que videos de fiestas de pol?ticos, jueces, abogados y la gente que sol?a rodearlo, Julio Ramos no solo filmaba con c?maras ocultas a su ex esposa Silvana Su?rez, ten?a una afici?n personal por los videos y Cichello era su custodio fiel.

Esta confianza depositada en Daniel Cichello y posteriormente en Silvina Penco, como personas allegadas al due?o de ?mbito Financiero, continu? incluso con Ramos internado, ya que ante la seguridad de una demanda laboral en contra del medio por parte de la pareja de ex empleados, envi? a la reuni?n de conciliaci?n en el SECLO a la Dra. Diana Jure, una ex jueza de menores de Pergamino y ?ltima pareja con la que pretend?a casarse Julio Ramos, pero falleci? antes (igualmente la incluy? en su testamento y le dej? acciones del diario) y el ex Gerente Period?stico del medio Roberto Garc?a, los que en virtud de esa confianza les solicitaron a los demandantes un tiempo para ver la forma de acordar las indemnizaciones.

Con la muerte de Ramos, todo cambi? para peor en el reclamo de lo adeudado por el medio a la pareja y lo que les correspond?a por el despido, la demanda contra AMFIN S.A. y CERCURU S.A. se volvi? m?s dura, fueron cambiando los abogados y los estudios jur?dicos que interven?an, 1? el estudio V?tolo (Dr. Daniel Roque V?tolo, Dr. Ricardo Oscar Coll, Dra. Clara Picasso Achaval, Dr. Juan Pablo I. Rosol?n, Dra. Guillermina Tajan, Dra. Luc?a di Pasquo, Dra. Mar?a Agustina V?tolo, Pasante Brian Ellis, Cdor. Elvio A. Anchieri) que entre sus clientes cuenta al Buenos Aires Herald (medio del empresario Vignatti), 2? el estudio De Diego (del Dr. Juli?n Arturo De Diego), 3? el estudio Adrogu?, M?rquez, Zabala & Asociados (Dr. Javier Adrogu?, Dr. Glauco Carlos Marqu?s, Dr. Jos? Antonio Zabala, Dr. Luis ?ngel Discenza, Dr. Alberto Carlos Luque y el Dr. Federico Pablo Eugenio Ronchetti) siendo la direcci?n de Orlando Hugo Vignatti, la m?s ?spera, con la representaci?n jur?dica del estudio Aguirre Saravia & Gebhardt (Dr. Ra?l Aguirre Saravia, Dr. Marcelo Gebhardt, Dr. Jorge Andr?s Aguirre Saravia, Dr. Alejandro Figueiras, Dr. Mart?n Julio Cabral, Dr. Alejandro Daniel Villaverde, Dr. Roberto Ra?l Daray, Dr. Mariano Herrera, Dr. Carlos Gustavo Gersovich, Dr. Gonzalo Javier Mayo Nadre, Dra. Anal?a Alicia Arzeno, Dr. Mariano Palacios, Dr. Pedro Trapaglia, Dr. Juan Manuel Guti?rrez Cabello, Dr. Hern?n Mar?a Martir? Palacio, Dr. Marcelo Eric Gebhardt, Dr. Mat?as Hern?n Elmo, Dra. Romina Cingolani, Dr. Facundo Montiel, Dr. Luciano Munila Terzy, Dr. Mart?n Caride Meabe, Dr. Francisco Manuel Sant?ngelo), un buffet de abogados de los m?s influyentes, con un staff de ex jueces y funcionarios de renombre, algo casi excesivo para enfrentar a dos trabajadores.

A pesar de que todos en el diario conoc?an la ?ntima relaci?n entre Julio Alfredo Ramos, Daniel y Silvina, sumado al hecho de que las pruebas presentadas (un DVD con breves videos que muestra a los demandantes trabajando). Daniel Cichello, realizaba todas las tareas que se realizan en un estudio de grabaci?n ?l solo, se encargaba de la iluminaci?n, de la reparaci?n de los equipos, de hacer de cameraman, de sonidista, y de la edici?n de los videos y audios, estas tareas m?ltiples eran uno de los motivos de su trabajo en negro, ya que el Sindicato de Televisi?n proh?be que se mezclen las tareas t?cnicas, el DVD tambi?n tiene como dato relevante a la se?ora Silvana Su?rez reconociendo en el programa de la se?ora Mirta Legrand la existencia en el diario de un estudio de grabaci?n y edici?n de videos, inexplicablemente, o mejor expresado, con apreciaciones err?neas y un argumento mendaz, la Sala VIII, de la C?mara Nacional de Apelaciones del Trabajo, con la firma de tres de sus miembros, el Juez Juan Carlos E. Morando, el Juez Luis Alberto Catardo y la Secretaria Alicia E. Meseri, resolvieron:

1)Dejar sin efecto la sentencia apelada y rechazar la demanda.

2)Dejar sin efecto los pronunciamientos sobre las costas y honorarios.

3)Imponer las costas del proceso a la actora

4)Regular los honorarios de las representaciones letradas de los actores y cada una de las demandadas, por la totalidad de los trabajos cumplidos en ambas instancias, y los del perito contador, en el 12%; 16%; 16%; y 8%; respectivamente , de $107.864.-

As?, la justa sentencia vertida en primera instancia por el Juzgado N? 49, descripta en varias fojas por la Juez laboral, basada en la prueba, los testimonios y el informe de los peritos, se revoca en tan solo cuatro (4) carillas redactadas por el saliente Juez de C?mara Morando, a la que adhiere sin m?s su par el Juez Catardo, alguien de quien este medio ya ha se?alado algunas conductas poco ?ticas en el desempe?o de su cargo, y sobre quien pesan varios pedidos de juicio pol?tico y de quien nos han estado llegando varias denuncias de trabajadores que se consideran perjudicados por fallos de dudosa salud jur?dica.

CONCLUSI?N

Personalmente no creo en las coincidencias, no soy naif cuando sobre el Poder Judicial debo hacer un an?lisis entre las denuncias y las acciones que de los jueces se debe hacer referencia. Nadie ignora que existen ?privilegios? ante algunas instancias judiciales que inclinan la balanza de la Justicia de una forma imp?dica. Se sabe en los pasillos tribunalicios que jueces son ?influenciables? por usar un eufemismo, y con quienes conviene esperar a la otra instancia para buscar alguien que tenga ?llegada? a la nueva instancia judicial. Esto es as? en todos los fueros judiciales.

Es muy llamativo de que forma la conducta de algunos jueces se modifica seg?n quien represente a alguna de las partes, pero m?s inquietante es como algunos jueces incluso traicionan sus propios valores morales, y esto lo digo por el hecho de que cuando hace ya unos a?os atr?s, el hijo del Dr. Catardo y la Dra. Muleiro (tambi?n jueza) fue denunciado de aprovechar su puesto como secretario de un juzgado previcional para favorecer a amigos, a su esposa y de cometer otros delitos en beneficio personal. Ante estas acusaciones que tomaron estado p?blico y se reprodujeron en varios medios, su madre en representaci?n de su esposo y hablando por la familia, amenaz? con iniciar acciones legales a los medios por considerar que se estaba da?ando la imagen de la familia y su historia judicial, el tiempo confirmar?a las denuncias y la existencia de nuevos elementos que complican m?s la situaci?n procesal del hijo del Camarista.

?Qu? tiene que ver esto?, que en la medida judicial que se adopto por los jueces de la Sala VIII, no se tuvo en cuenta para nada, el hecho de que los demandantes fueron despedidos sin causa, no se les reconoci? su relaci?n laboral, no se les realizaron los aportes jubilatorios correspondientes y con esta sentencia adem?s se les hipoteca el futuro, al dejarlos en la calle. Acaso, ?alguno de estos p?caros jueces se detuvo a leer y analizar que un hogar, en el que vive un menor, se ha quedado sin ingresos de parte de los mayores?, ?se puede ser un juez ingenuo y creer que no deber?an existir sospechas, cuando es m?s que evidente que existi? una relaci?n laboral y a?n as? parecer?a que la C?mara mejora la defensa de la demandada al incorporar una teor?a tan descabellada que los propios abogados de la empresa no expusieron?.

Existe una espesa sombra de sospecha en la C?mara Nacional de Apelaciones en el Trabajo sobre varios miembros de las distintas salas que la componen, jueces que no dudan en hacer excelentes seminarios sobre los derechos de los trabajadores, pero que prefieren tomar caf?, fumar puros o jugar al golf con empresarios, o m?s lejos a?n, existen jueces que en el ejercicio de sus funciones, forman parte de importantes emprendimientos con acciones, algo totalmente incompatible, pero que demuestra la cala?a de magistrados que ensucian el honor de los que honran la toga.

Hoy, a Silvina y Daniel, que son pareja, pero no matrimonio (nunca se casaron), no los une el amor, sino el espanto.

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Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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Tags: Juez Catardo, Juan Carlos E. Morando, Silvina Penco, Daniel Cichello, diario Ámbito Financiero, demanda laboral, Julio Ramos

Publicado por hawrylciw @ 9:04  | Noticias
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