Lunes, 21 de agosto de 2006
Manipular la Ley, para amordazar las ideas, la transformaci?n del palo policial para abollar ideolog?as de Mafalda al uso de la ley como medio coercitivo.

La pol?tica Argentina ha producido en los ?ltimos a?os resultados contrarios a los que deber?a apuntar la misma. Esto es, el fortalecimiento de las instituciones.Por las ?viejas? pr?cticas, el hacer pol?tica y la militancia en la misma se fueron desvirtuando, y los puestos de dirigente y de conducci?n fueron ocupados por ambiciosos ciudadanos completando los espacios con distintos profesionales, en su mayor?a abogados. La militancia pas? a las clases baja y media.Esta nueva estructura pol?tica repetida en los distintos partidos, fue actuando sobre diferentes sectores de la sociedad y sembrando propios en los otros poderes del Estado, se designaron jueces y fiscales por afinidad ideol?gica o pol?tica sin importar la experiencia o la capacidad, bastaba un t?tulo, saber sonre?r y decir gracias.Hoy me voy a ocupar del sector judicial, ese otro poder que en teor?a deber?a resguardar la Ley y hacer respetar la Constituci?n Nacional, en especial contra los avances del Poder Ejecutivo respecto del cumplimiento de las normas.
Cualquiera que alguna vez ley? un texto sobre ciencias pol?ticas sabe que quien detenta el poder sea el sistema pol?tico que sea, intenta avanzar sobre los derechos de los dem?s para imponer sus intereses, por ello el derecho penal ha ido evolucionando en la historia y se han creado limitaciones al uso indiscriminado del derecho penal como medio de coerci?n.Con esa l?nea de coherencia jur?dica la Argentina se ha transformado en Estado Parte de diferentes Tratados Internacionales he incluso ha incorporado en la reforma constitucional de 1994 a los mismos con jerarqu?a constitucional.As? las cosas, algunas actitudes de miembros del Poder Judicial parecen carecer de esa coherencia al aplicar la teor?a en la pr?ctica diaria. Esto podr?a definirse como una dicotom?a entre lo que es y lo que debe parecer, muchas acciones judiciales ocultan en su g?nesis otros contenidos no escritos, que en la orfandad probatoria revelan de forma t?cita otros intereses, intereses que van desde el apriete legal hasta la defensa o la obediencia pol?tica. En este sentido hemos experimentado en los ?ltimos a?os un incremento alarmante de causas ?armadas?, donde una critica period?stica o una investigaci?n sobre funcionarios y su desempe?o pasan a ser una cuesti?n de Estado.Ning?n Juez que se precie de inteligente puede negar que los medios de prensa constituyen un poder no reconocido legalmente pero s? son formadores de opini?n, y la opini?n es dif?cil de manejar y costosa. Por eso los medios que no son afectos al oficialismo suelen quedarse fuera de las pautas publicitarias.De esta forma varios funcionarios han apelado a la querella por calumnias contra distintos periodistas y medios, en esto seguramente el Ministro del Interior encabeza la terna de funcionarios querellantes. Nadie puede negarle el derecho que como todo ciudadano posee de acceso a la Justicia, pero s? es llamativa la diferencia de un ciudadano X en lo que al tratamiento de las querellas respecta, y que est?s tengan una celeridad diferente y una persecuci?n judicial implacable, tampoco me quedan claro los fines de las querellas ante una nota period?stica inc?moda. Uno debe entiendo, saber ocupar el lugar en el que se desempe?a, y si es funcionario p?blico, brindar todas las explicaciones del caso ante denuncias o sospechas sobre delitos o vinculaciones con delincuentes.Generalmente cuando alguien molesta como periodista la gran m?quina burocr?tica se pone en marcha y se act?a con tareas de inteligencia sobre el grupo familiar y allegados ?ntimos. Y si se da la oportunidad generan o aprovechan cualquier incidente para accionar de forma implacable sobre el ingenuo redactor o medio. A veces las imputaciones son tan vagas y gen?ricas como los da?os reclamados. Se apela a delitos como la calumnia, o la investigaci?n de posibles delitos de acci?n p?blica. Estos procesos que basta leerlos, sentimos verg?enza ajena o hasta risa, si no fuera por el hecho de con las falencias de garant?as procesales uno puede llegar a terminar procesado y condenado como medio intimidatorio o de escarnio.As?, pol?ticos y funcionarios con poder que responden a un sistema corrupto que debe auto sostenerse, van por sus detractores. Testigos claves, periodistas cr?ticos, o simples disidentes son atacados con diferentes t?cnicas pero con un ?nico fin, demostrar quien manda, as? primero se persigue a la persona, se la acosa, se la asecha, se le trata de cortar los recursos, se lo desacredita, se lo amenaza, se la intimida , se lo arremete, se lo trata de vincular a alguna investigaci?n judicial y si todo esto no funciona se intenta encontrar el m?todo para eliminarlo, desde llevarlo al suicidio hasta la espera que un ?accidente? los libre de ?eso? que no se puede comprar o controlar.Estas practicas no son algo privativas de nuestras tierras, son comunes en el mundo, pero en nuestro pa?s se practican de forma habitual y en exceso.Ante algunos informes period?sticos, son muchos los colegas querellados, y en esto la Justicia a veces parece abstraerse del sentido com?n, no siempre la prudencia es sin?nimo de verdad, ?c?mo es esto?, que a veces una palabra mal interpretada o mal utilizada, puede poner en problemas al comunicador social, a?n cuando el contenido tenga seriedad investigativa y period?stica, pero carezca de prudencia.Este abusivo recurso de los que no suelen tener la raz?n, ha generado un Poder Judicial c?mplice de las mentiras pretendiendo defender un supuesto ?honor? de individuos que poco saben lo que esto significa.Mientras la doctrina jur?dica de las facultades de derecho ense?a la teor?a ideal, la pr?ctica profesional va por otros caminos, que se bifurcan, y que se cruzan seg?n el momento pol?tico.La aplicaci?n de determinadas leyes y su interpretaci?n, son tan discrecionales como oportunistas.Para concluir voy a citar un extracto de un interesante informe de la redcom:
John Stuart Mill, (Fil?sofo Ingl?s) en su ensayo "Sobre la libertad" dice: Si toda la especie humana no tuviera m?s que una opini?n y solamente una persona fuera de la opini?n contraria, no ser?a m?s justo que la humanidad impusiera silencio a ?sta sola persona; y que si ?sta misma persona, tuviese poder suficiente para hacerlo, lo ejerciera para imponer silencio al resto de la humanidad. La informaci?n es poder y desde siempre el poder pol?tico intent? controlar el acceso a la informaci?n. Como una f?rmula matem?tica surge la teor?a de que a cada nuevo medio de comunicaci?n, se inventan nuevas formas de controlarlo; y a cada nueva forma de censura, aparecen nuevas maneras de enfrentarse a ella.Con esto uno solo puede concluir en la necesidad de que los periodistas adem?s de informar reclamen se respete la LIBERTAD DE PRENSA, que se cumpla la opini?n consultiva de la CIDH respecto a la no persecuci?n penal de los periodistas en cuanto al ejercicio de su profesi?n proponiendo que el ofendido accione civilmente por el da?o presunto ocasionado.Cito el inciso 10 de la Declaraci?n de la CIDH al respecto, aunque es muy importante la declaraci?n en su totalidad:
10. Las leyes de privacidad no deben inhibir ni restringir la investigaci?n y difusi?n de informaci?n de inter?s p?blico. La protecci?n a la reputaci?n debe estar garantizada s?lo a trav?s de sanciones civiles, en los casos en que la persona ofendida sea un funcionario p?blico o persona p?blica o particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de inter?s p?blico. Adem?s, en estos casos, debe probarse que en la difusi?n de las noticias el comunicador tuvo intenci?n de infligir da?o o pleno conocimiento de que se estaba difundiendo noticias falsas o se condujo con manifiesta negligencia en la b?squeda de la verdad o falsedad de las mismas.
Como reflexi?n final, es ir?nico que los pol?ticos asuman roles de v?ctimas frente a un particular o un periodista ante una critica, pero que ellos no puedan ser juzgados por los actos de gobierno. Como vemos un funcionario puede querellarnos por su honor, a pesar de que muchos de ellos con sus actos nos despojen del honor y la dignidad, sin que sean punibles o al menos renuncien por una cuesti?n ?tica, entonces, ?de qu? honor hablamos?


Marcelo Ricardo Hawrylciw
Editor Diario El Sindical
FELAP N? 496
www.elsindical.com.ar

Publicado por hawrylciw @ 21:39
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