s?bado, 17 de enero de 2009
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El Hospital Interzonal Pedro Fiorito se encuentra ubicado en la Av.Belgrano 851 del partido de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires, es uno de los importantes nosocomios locales donde se atienden miles de personas que llegan de partidos limítrofes como son Lanús, Quilmes, Berazategui y Florencio Varela.

Es sin dudas uno de los hospitales con más historia a nivel nacional, desde su inauguración el 8 de junio de 1913, se convirtió en uno de los hospitales con mayores consultas, recibiendo pacientes de todo el país e incluso del exterior.

Por sus pasillos transitaron médicos de prestigio, muchos de los cuales fueron destacados profesionales de la salud, lo que le daba al mismo un prestigio que otros hospitales jamás consiguieron. Tuvo una historia brillante y un servicio social de excelencia, por mucho tiempo su laboratorio central fue en la zona uno de los pocos que realizaba análisis a escala oficial y los exámenes prenupciales. Durante 70 años fue el único hospital del partido que salía a las emergencias con ambulancia y cuando se creo el sector de maternidad fue tal su magnificencia que ocupó el segundo lugar del país con una estadística de 5000 partos anuales.

Pero la historia no siempre ha sido de gloria para el hospital, malas administraciones y falta de interés político en la salud fueron degradando la excelencia del mismo, y muchos profesionales y auxiliares buscaron otros rumbos.

Así, uno de los emblemas del partido y un icono de la salud a nivel nacional, fue dando paso a un deterioro que se palpaba en lo edilicio y en la atención de los pacientes. Sin suficientes insumos, con pésimas condiciones laborales y una saturación para el plantel médico, el hospital fue dando un vuelco a su historia y ya los pacientes solo obtenían atenciones a medias.

Existe una realidad que los vecinos de Avellaneda conocen muy bien, los hospitales locales no pueden funcionar en las condiciones que lo hacen, falta personal, faltan recursos y si bien en estos dos últimos años se han realizado algunos arreglos edilicios en algunos de estos, incluido el hospital Pedro Fiorito, la desidia no podía estar ausente. Sin el mínimo cumplimiento de los protocolos médicos sobre asepsia médica, se emprendieron algunas obras bajo la dirección de la Lic.Ana M. Reyes arquitecta, en salas cercanas a pacientes de riesgo y se podía ver a obreros ingresando o despidiendo polvo sobre los mismos, si bien este hecho fue subsanado lo real es que nunca debió haber ocurrido.

Así, las cosas, el hospital enfrentaba uno de los más complejos problemas de su historia, la maternidad, esa que fuera segunda y ejemplo nacional, colapsó, no tanto por los nacimientos, sino por falta de personal, de insumos y de mantenimiento. Según antiguas estadísticas fue el hospital con mayor capacidad de camas para pacientes y el de mayor personal.

La realidad actual del hospital

 

Hoy, el hospital Pedro Fiorito, ha dejado la calidad en la atención médica y simplemente se atienden casos que sino representan una urgencia extrema son derivados o otros hospitales o bien se demoran estudios y operaciones.

Faltan especialistas, distintas dolencias suelen no atenderse cuando el especialista se encuentra de licencia, y los pacientes reciben como única respuesta “no sabemos cuando le vamos a poder dar turno porque no se están atendiendo pacientes para esa especialidad, tenemos un solo especialista de licencia y cuando vuelva se van a ir dando números”, es decir, a la demora por falta de un profesional, se sumará la demora lógica de la cantidad de pacientes.

Por estos días, en el laboratorio central del hospital, llevan juntando boletas del técnico que debe reparar uno de los equipos para realizar análisis de sangre que lleva descompuesto desde el mes de noviembre y que se había anunciado se repararía esta semana, aunque la jefa del laboratorio la Sra. Alicia no podía asegurar esto. ¿Quiénes se perjudican? Obviamente los pacientes que van en ayunas semana tras semana, para que les digan que vuelvan la semana que viene o bien llamen por teléfono. Por este motivo solo se realizan los exámenes de urgencia, es decir, demorar operaciones programadas parecerían no ser importantes. Ante esto la respuesta es, “bueno si el paciente se descompone y viene a la guardia se lo atiende, se le hacen los exámenes y se lo opera”, es decir, algo así como un servicio de un hospital de campaña.

Quienes tenían estudios para realizarse con el tomógrafo, también se han encontrado con la novedad de que el mismo no funciona, que no sabe cuándo se va a reparar y se los deriva al Hospital Perón, algunos de los cuales regresan enviado por el otro hospital interzonal para dilatar su atención con requisitos que harán que el paciente vaya y venga de uno a otro esperando le realicen el estudio.

En la sección de cardiología, uno puede apreciar un cartel que avisa, “no hay turnos para ergonometría hasta nuevo aviso”.

En la sección de la guardia de pediatría, desde hace más de dos años, un cartel advierte a los padres, “no tenemos otoscopio y aclara es para mirar el oído”.

La guardia médica improvisada tiene las características de esas que se ven en las películas de los hospitales africanos donde la gente se agolpa, espera incómoda y además los líquidos vertidos, sangre, vómitos, etc., suelen pasar horas hasta ser limpiados.

La atención en los consultorios externos es otro de los puntos de queja, si bien el lugar se encuentra en aceptables condiciones edilicias y el calor es tolerado por los equipos que refrigeran el amplio hall de espera, los pacientes que suelen recibir turnos programados para las 08: 00 hs. ven con decepción, como la idea de concurrir temprano para ser atendidos según el orden de llegada no se respeta, los médicos suelen comenzar en la mayoría de los casos pasadas las 08:30 y no hay organización en la entrega de las historias clínicas, o bien se hace pasar primero a recomendados y conocidos.

Al respecto de la llegada tarde de los médicos, este medio presentó una queja por escrito en el libro de la coordinación médica, que consta a fojas 60 solicitando se responda por escrito los motivos de las reiteradas irregularidades. Al momento de decepcionar la queja un empleado justificó esto en la falta de profesionales de refuerzo para los que atienden solos cuando algún especialista está de vacaciones, y culpó a la gestión política de no dar nombramientos, algo que según sus textuales palabras…”de eso no se ocupa ni se va a ocupar nadie…”

Con esta investigación no estamos descubriendo nada nuevo, ya en febrero del 2008 varios medios nacionales informaban del cierre de la maternidad del hospital Fiorito por falta de personal, hecho que luego fue desmentido por el Dr. Claudio Zin, ministro de salud bonaerense, en contra de los testimonios brindados a los medios por los propios médicos y en algunos casos jefes de las áreas de maternidad en el partido. Lapidarios fueron los comentarios de la Dra. María Teresa Sosa quien en su momento denunció que solo tenía dos personas para el cuidado de todos los bebés, aumentando el riesgo de infecciones intrahospitalarias, quien brindaba estas declaraciones es una médica con más de 20 años en el sector. En ese momento desligó a la dirección de la responsabilidad y apuntó a las autoridades del ministerio quienes a pesar de los reiterados reclamos no se ocuparon del tema, obteniendo únicamente ayuda de la cooperadora del hospital.

El diputado Sergio Nahabetian, presentó un pedido de informes al ministerio de salud provincial bajo el Nº 1347/08-09 solicitando informes sobre el estado edilicio del hospital, las instalaciones de gas, el estado de las ambulancias y los quirófanos, producto de las publicaciones de medios locales al respecto.

Luego el mismo diputado solicitó otro pedido de informes sobre el cierre de neonatología bajo el Nº 2341/07-08, ambos sin una respuesta concreta del ministerio de salud, al respecto el legislador se expresó así: “Es una gran pena lo que pasa en este hospital; por él siento un gran afecto ya que nací en él” destacó Nahabetian, enfatizando que “la Salud es una de las funciones básicas para las que fue concebido el Estado, por eso debemos poner todo el empeño posible para la defensa del Hospital Público”
“Si comprobamos que no hay Salud Pública, ni Educación ni Seguridad estamos ante la evidencia de un Estado inerme y voraz que no devuelve a los contribuyentes ni una parte del esfuerzo que hacen para sostenerlo”.

Otro pedido de informes que enfrentó el hospital se debía a las operaciones que un grupo de médicos junto a una ex directora realizaban fuera de los turnos y atenciones del hospital y que se beneficiaban al cobrar por las mismas utilizando los pocos recursos del hospital público.

Conclusión

Existe una enorme hipocresía a la hora de reconocer las limitaciones y las falencias de una gestión de gobierno, queriendo convencer a la población de que la salud en la provincia de Buenos Aires es la correcta. Durante esta investigación periodística hemos recorrido el hospital durante un mes en distintos días y horarios, hemos entrevistado a pacientes, los hemos acompañado en algunos casos a la dirección del hospital a cargo del Dr. Hugo Pardo, el cual debe ser uno de los médicos más ocupados de la región ya que siempre se encuentra reunido o salió a una reunión, esperemos que sea para mejorar el hospital.

Antes de la publicación del presente informe hemos enviado al ministerio de la provincia de Buenos Aires los datos de los pacientes que así nos lo han pedido, para ver si alguien se ocupa de darles una respuesta.

Hemos llamado a la privada del Dr. Claudio Zin a cargo de la Lic. Mirta Rivera y nos han derivado con el Dr. Sergio Alejandre con quien fue imposible establecer contacto al 0221-429-2725.

Lamentamos enormemente que un hospital con la historia del Fiorito se encuentre en estás condiciones, hay quienes acusan que se está haciendo política con los pacientes desde las jefaturas y hay quienes dicen que así no se puede trabajar desde los consultorios.

La única realidad que se ve sin apreciaciones subjetivas es que los pacientes deambulan sin respuestas, que no se brinda la atención médica que un hospital debe brindar, que no se puede explicar como hace más de dos años falta en una guardia pediátrica un otoscopio, cuando es un instrumento médico necesario por el tipo de consultas que se realiza y el costo de un instrumento de estos no supera los 250 pesos el más económico, pero que para un ministerio el precio ronda la mitad de este valor.

Cuando entenderán los jefes médicos que la prensa no es la culpable de lo que ocurre, que los periodistas no estamos contra lo que hacen, sino que es un deber el informar y reclamar a las autoridades respuestas cuando los ciudadanos no son oídos.

Uno y personalmente me consta que hay médicos que cumplen con su trabajo mucho más allá de lo que pueden, pero también hay quienes aprovechando el caos y se escudan en el no hay, para dilatar tratamientos, para llegar tarde, para atender mal y lo peor para no dar explicaciones.

Según pudimos confirmar desde el día martes 13 se atiende en el laboratorio a los pacientes con el equipo de emergencias, un equipo más pequeño que el descompuesto y que obviamente posee una vida útil menor, es decir, hay una solución de emergencia, pero no se sabe cuánto durará esta.

Tendrá varias respuestas por dar el ministro de salud provincial, por lo que falta y por los motivos que hacen que los pacientes deban concurrir a hospitales de Avellaneda en lugar de atenderse en sus partidos.

Para muestra un botón video de una pacientes.

 

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

Editor General Diario El Sindical

www.elsindical.com.ar


Tags: Pedro, Fiorito, hospital, ministro, salud, Claudio, Zin

Publicado por hawrylciw @ 17:49
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